Lunes… lunes lunes. Lunes.
Son insufribles, son tediosos, dolorosos y largos como
tortura china. Son como el tema “Friday” de Rebecca Black. Así de
desgastadores, de fastidiosos.
Hoy fue una paja levantarse. Posta, me fui a dormir con una
lluvia afuera, la cual es un placer grande dado que estás adentro tapadito y
afuera escuchás como llueve. El problema fue a las 7.30, levantarse con una
alarma que resulta más fastidiosa que tener a 2 cotorras teniendo sexo delante
de un megáfono. Ducha para levantar de un golpe a las neuronas, desayuno, etc.
Los lunes siempre son odiados, SIEMPRE. Desde la escuela
primaria que los lunes significaban el regreso a clases, volver a delantal, al
uniforme, al cuaderno, a la lápicera, a estudiar, a madrugar, etc. Ahora uno
más grande es volver al trabajo, a que te apreten en el bondi/subte, a que te
quieran punguear, a tu jefe que como la última concha que vio fue la de una
estación Shell, decide empernarte a vos con el sueldo y tu evaluación de
desempeño. Volver a los nervios, el hacer cuentas, etc.
El tema que quiero tratar hoy es uno puntual, que es el
viaje en bondi. El bondi es lo más lunes que hay, pero por excelencia. Este
fiel escritor, este pelotudo del orto, se divierte viendo a la gente en el
bondi. En el bondi tenés todos los ánimos de los lunes, pero todos los días de
la semana a toda hora. Tenés todo tipo de gente. Viejas, laburantes, pendejos,
estudiantes, amigos de lo ajeno, las sanguijuelas que van a los chupones,
canas, chicas, etc. ¿Qué es lo que reina como común denominador? El mal humor.
Las viejas, putean porque nadie les cede el asiento. Aunque
hay que cederlo, rompe las pelotas cuando uno sentado al fondo, comenzando el
día y jornada laboral, en tu mundo con tu música, te pegan con la bolsa de
chucherías y cara de “debés cederme el asiento” aunque delante de todo hay 2
muchachos haciéndose los dormidos. Los laburantes, porque la ducha que te
pegaste a la mañana duró menos que Diana Conti en una whiskería y llegás con
olor a chivo, apretado, la ropa arrugada y agradecé si no te agarra un piquete.
Los pendejos, putean porque les privan su libertad de escuchar música por el
altavoz del celular, porque la gente no se corre pero no saben decir un “permiso,
por favor”. Los amigos de lo ajeno, porque es un despelote y viaja un rati. Más
que la vieja que se fue al fondo a buscar asiento lo mira mal, como esperando a
que se mande el moco. Las sanguijuelas, por no tener suficiente espacio para
apretarse más, porque los miran mal mientras se escuchan los “muack” y el ruido
a sopapa despegada. Los canas porque ligaron viaje gratis, pero si se arma el
tole tole con el chorro que está al fondo y que la vieja está fichando, tiene
que entrar a cumplir con su deber. Las mujeres, sumando lo del laburante, la
apoyada y tocada de orto disimulada y no tan disimulada.Y el chofer del bondi,
puteándose con los tacheros. Esa eterna pelea a ver quién la tiene más larga,
si el tachero que se cree que tiene un bondi o el bondi que se cree que tiene
un 147 y puede mandarse por todos lados. Si, pareciera que tienen complejos de
tamaño.
Todo esto es muy lunes, ¿por qué? Porque los viajes en bondi
al trabajo son insufribles, tediosos, dolorosos (una vieja con el codo en la
espalda duele) y largos como tortura china. Son desgastadores y fastidian a
cualquiera.
10-4.
JC.
Futbol para todos y MERCEDES PARA TODOS!!!
ResponderEliminar